Con Información de: Manuel Salvador Sánchez Aparicio
En el domicilio de la familia Sánchez Aparicio de Guadix (Granada) recibe culto esta tierna imagen del Dulce Nombre de Jesús, realizado por David Anaya Fernández en el año 2010, siendo bendecido en la Iglesia de Nuestra Señora de las Angustias Coronada, patrona de la ciudad en que reside en el mes de Mayo.
La Imagen, realizada en terracota en su totalidad y policromada al óleo, representa en un tamaño de unos 20 cm aproximadamente el Simulacro de Cristo Niño, que aparece sentado en sede de madera de cedro tallada, donde reposa la Sagrada Imagen. De gesto valiente y estudiado contraposto el niño extiende el brazo diestro hacia atrás para, en contadas ocasiones, aparecer en los brazos de su Madre, teniendo recogido el brazo siniestro para mostrar los dedos índice y corazón, remarcando así la unión hipostática de las dos naturalezas en ÉL (la divina y la humana).
De espléndida proporción es el desnudo, cuyo cuerpo fue resuelto atendiendo a la proporción praxiteliana clásica, concluyendo el busto del Divino Infante con una espléndida resolución del cabello que se prolonga hacia la frente mediante pinceladas sueltas, conjugando el lenguaje del volumen con el lenguaje pictórico.
Los ojos policromados en la misma tonalidad de la madre, y la encarnadura rosácea de todo el cuerpo, es un manifiesto de la genealogía humana de Cristo, que alcanzó en las imágenes del Divino Infante un fervor indescriptible, solo comprensible si derivamos el estudio hacia las conclusiones conciliares que vieron en Cristo el Dios Salvador y el Dios que nos salvó como hombre. Por ello y pese a esta correcta anatomía infantil que este Christus puer nos presenta, existe en la faz cierto aire sobrenatural que conjuga unción sacra con realismo.
La referencia directa para la obra ha sido el famoso Niño de la Virgen del Carmen del Barrio del Perchel malagueño, si bien el artista ha optado por una resolución libre para la conclusión de la Sagrada Imagen.